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Edomex
entre encuestas

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25 May

Edomex entre encuestas


A unos días para la elección de gobernador en el Estado de México todo parece indicar que la justa electoral se está cerrando entre Alfredo del Mazo, candidato del PRI y Delfina Gómez, aspirante de MORENA, esto según encuestas que han sido publicadas últimamente en diferentes medios. La pregunta es ¿por qué seguir creyendo en las encuestas cuando en los últimos 5 años han tenido un desastroso comportamiento? A pesar de los magros resultados que han sido estos ejercicios a nivel nacional e internacional siguen siendo parámetros para intentar medir la intención del voto y de forma –aparentemente- indirecta, incidir en el electorado.

En territorio mexiquense se observa la marcada incertidumbre que han causado encuestas como las que fueron publicadas el pasado 8 de mayo por El Universal, La Razón, El Heraldo y 24 Horas, tres de éstas ponen a del Mazo a la cabeza, pero ninguna muestra un comportamiento similar, el puntero varía su porcentaje de un ejercicio estadístico a otro. La encuesta de La Razón es de aún más incertidumbre, pone a Delfina Gómez, Juan Zepeda y Josefina Vázquez Mota en un empate técnico y al candidato priísta como líder; eso se contrasta con el ejercicio de 24 Horas que pone a la candidata de Morena en primer lugar con una diferencia de 7 puntos en relación a Alfredo del Mazo y en un marginal tercer y cuarto lugar a la candidata del PAN y el del PRD, en ese orden. Si bien es cierto que los resultados de las encuestas dependen de quien las pague, no funcionan, ni han funcionado como parámetro pero lo han hecho muy bien respecto a generar indecisión y confusión entre los votantes.

Las encuestas -¿las encuestas?- nos han vendido un fantasioso crecimiento del candidato perredista y una caída estrepitosa de la panista, pero que tan fiable puede ser esa información, cuando éstas mismas nos dijeron que Jaime Rodriguez “El Bronco” quedaría en un lejano 4° lugar en la elección de Nuevo León en 2015, o las que pronosticaron que el PRI obtendría 9 gubernaturas en 2016, en ambos casos conocemos el desenlace de los procesos electorales. ¿Con qué calidad moral, ética y profesional nos siguen vendiendo estos datos las casas encuestadoras? Matan y reviven política y electoralmente sin ningún sustento.

A este paso no nos debería sorprender si es que Josefina queda en segundo lugar, o gana; que Juan Zepeda sí sea el Caballo Negro; que Delfina en realidad sea un espejismo o que arrase en la elección; que el priísmo sea humillado electoralmente, pero sobre todo no nos debería sorprender que Alfredo del Mazo y el PRI ganen la gubernatura, los “masoquismos colectivos” en la política han estado de moda y eso ni las encuestas han podido vaticinar.

Sin embargo, sea cual sea el resultado de la elección de este año, para 2018 se vislumbra la misma incertidumbre, las encuestas seguirán porque aunque no tengan credibilidad darán sus pronósticos y ahí estará la gente, los medios de comunicación, los analistas políticos, etcétera, dándoles espacio y credibilidad aunque no la tengan ganada.

Es menester la renovación en la metodología y factores de las casas encuestadoras respecto a la intención real de voto en los electores, por ahora sólo han abonado a la confusión, la polarización y a beneficio de quien la paga. No debemos tomarlas como parámetros inamovibles y plenamente certeros, hay que mantener la objetividad y hacer labor de investigación a los aspirantes antes de emitir el sufragio.

Por lo pronto, las encuestas seguirán siendo un factor importante para 2018, la intención del voto se puede direccionar gracias a éstas, como ya se mencionó; López Obrador puede dar la gran sorpresa en el Estado de México arrasando con su partido o siendo un espectador con lo que podría afianzar su proyecto político, re direccionarlo o llevarlo al declive.

Ahí radica más el poder y expectación de la gubernatura mexiquense, esa famosa antesala que en realidad nunca había sido tal (ni en 1999, 2005 y 2011 los números fueron similares a las presidenciales) puede llegar ahora sí a pintar un panorama de alta expectativa, asombro y entusiasmo. Los que gustamos del análisis político debemos ser críticos ante estos panoramas y abonar para el criterio ciudadano y no alimentar la polarización que se está dando principalmente entre militantes de los partidos y que se presentará con más fuerza lo que resta de este año y por supuesto en el proceso electoral del año entrante.