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Estado de México:
antesala al infierno y una duda existencial

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01 Jun

Estado de México: antesala al infierno y una duda existencial


La Guerra Civil Española fue la antesala a la Segunda Guerra Mundial, la oportunidad perfecta de las potencias para poner a prueba avances tecnológicos, estrategias y novedosas formas de hacer guerra, que más adelante desplegarían en la conflagración internacional. Inicio con estas líneas porque se puede decir lo mismo de las elecciones a la gubernatura del Estado de México, ya que representan la antesala del infierno electoral que será 2018.

El estado más poblado del país ha sido parte de un despiadado focus group en el que los partidos políticos ofrecieron un adelanto de lo que se avecina en la elección presidencial del año entrante. Es poco probable que veamos al mismo partido alzarse victorioso en ambos comicios, pero lo cierto es que en 2018 todos los mexicanos tendrán que soportar la misma farsa que nos vendieron como campaña a los mexiquenses durante los dos últimos meses.

Las elecciones en el Estado de México permitieron al PAN desgastar su estrategia de campañas sucias y demostrar que valen más los intereses personales que sacar al PRI de su principal bastión. Sencillamente, tenían la victoria, era suya, y la dejaron ir gracias al egoísmo. Morena, mientras tanto, hizo lujo del culto a la personalidad y la soberbia que caracterizan a su líder y definitivo candidato presidencial, Andrés Manuel. Finalmente, el PRI tuvo la oportunidad de medir los beneficios de atomizar la oposición y hasta qué grado la sociedad podía tolerar la cínica intervención federal en campañas y salirse con la suya.

Cabe hacer una mención honorífica al PRD, que, aunque seguramente no saldrá vencedor este domingo, demostró que está vivo y que puede ser la clave de la victoria el año entrante. ¡Si tan solo el PAN o Morena hubieran dejado de lado estrategias individualistas y soberbia, esta elección hubiera sido la crónica de una alternancia anunciada! Juan Zepeda demostró ser un excelente candidato, único representante de un centro-izquierda que pensaba inexistente en este país. Otra mención, alarmante, al Frente NAZIonal por la Familia, cáncer neo fascista que se apoderó del discurso de dos candidatos y amenaza con hacer lo mismo el año entrante. ¡Detengámoslo, no solo por fomentar la intolerancia, sino porque vivimos en un Estado laico!

Esta elección es vista como la oportunidad (ya veremos si desperdiciada) de terminar con el PRI más priista y poderoso, el mexiquense. Es increíble cómo la inflación, el gasolinazo, la inseguridad y los feminicidios no son suficientes para garantizar que el PRI rinda cuentas en las urnas, hecho que envía un cheque en blanco para seguir la misma senda sin asumir responsabilidades. Irónicamente, su candidato abordaba los problemas de la entidad como si fuera de oposición, pero siempre reconociendo la labor del gobierno en turno. De cualquier forma, el PRI se mantuvo como el adversario a vencer, sobre todo gracias a que la única alternativa competitiva, Morena, es una opción impensable para muchos.

Lo anterior nos lleva a concluir que la elección en el Estado de México es una duda existencial, y se resume así: ¿qué considera Usted la peor amenaza, la continuidad del PRI o la irrupción de Morena? Olvidemos al PAN, PRD y compañía, aceptemos que la competencia es de dos. De la respuesta que dé a la pregunta anterior dependerá su voto, si es que desea hacerlo efectivo y que valga la pena salir a votar. Estamos condenados a que nuestro voto este domingo no se base en nuestra visión de sociedad, sino en qué mal es el menor para nosotros. De cualquier forma, gane quien gane, perdemos todos.